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miércoles, agosto 06, 2008

Lo mucho cansa

Dicen algunos blogueros que soy polémico. Y lo admito. Y el siguiente post dará que hablar. Lo reconozco.

Siempre se dijo que lo poco agrada y lo mucho cansa. Y es una verdad enorme. Aunque algunas veces nos pese. Que levante la mano quién no este un poco harto de ecuatorianos, bolivianos y colombianos. Muchos se callarán, y no dirán nada. Muchos me tildarán de racista. Pero la gran mayoría lo empezamos a ver como un problema, más que como una solución.

Supuestamente hablan el mismo idioma. Cosa que no es cierta. Puesto que entienden sólo algunas cosas. Lo que quieren. Llevo mucho tiempo trabajando tratando con la gente. Y de todo hay. Pero esta gente se lleva la palma a la mala educación, a la impertinencia, al desagradecimiento y al mal comportamiento. De eso no tengo la menor duda.

En la tienda de deportes donde trabajo no les hables de orden. Puesto que lo desconocen. En la carretera no les hables de conducir respetando las normas de circulación. Puesto que las desconocen. En los locutorios, por las noches, no les hables de silencio. Tampoco lo conocen. No les hables de limpieza en las calles. No les hables de respeto por sus mujeres, puesto que se comen a la tuya con los ojos. No les hables de música, solo del puto reguetón. No les digas ahora, diles ahorita. En el banco, no les hables de comisiones, por Dios, ellos no pagan comisiones. Ellos solo entienden lo que a ellos le conviene. Y no intentes sacarlos de ahí.

Me cuenta gente cercana que han venido a España a trabajar. Y yo añadiría algo más. Han venido a España a no respetar, y a conseguir créditos rápidos con Cetelem, City Financial y mierdas de esas, y a estar metidos hasta las trancas en todo lo que huela a deuda. En sus países es muy dificil obtener liquidez, y aquí los ojos les hicieron chirivitas cuando sólo con la nómina les concedian préstamos a cascoporro, eso sí, al 27% de interés.

He tenido la suerte de viajar por Europa. Y nunca me planteé tener ese comportamiento tan alejado de la civilización. Ni en mi país y mucho menos en países distintos. Y mira que fuí crío y tonto como yo solo. Pero mis padres siempre me enseñaron a respetar lo ajeno y a tener educación. Aunque excepciones hay en todos los sitios. Y a España ha venido la peor oleada de inmigración suramericana que se conoce. Y lo digo en voz alta.

Después de todo, me perdonen los agradables y educados, que aunque pocos, alguno hay. Pero como soy polémico, los meto a todos en el mismo saco y ya está. Aunque luego tenga que pedir perdón.

Pero lo dicho. Lo mucho cansa. Y yo estoy cansado.

miércoles, julio 30, 2008

Tarde y mal

Lo peor que le puede pasar a un defensa es llegar a las jugadas tarde y mal. Primero porque no corta la jugada y segundo porque puede lesionar al rival. He conocido a muchos defensas, lentos, torpes e inamovibles, que casi siempre llegaban a las jugadas tarde y mal.

La Generalitat Valenciana, con la inestimable ayuda del excelentísimo Ayuntamiento de Valencia, lleva unos meses llegando tarde y mal a las jugadas. O eso es lo que creo. Quieren tener esa buena prensa que tienen algunos defensas de la meseta. Pero que cuando es la hora de la verdad se comen los mocos con patatas. Todo tiene una explicación.

Me vendieron la Copa del America como algo para todos los publicos, y cuando llegué a la sala me encontre con gente muy engominada, con nauticos, polo y pantalón corto, excesivamente bronceada y que me pedían 80 euros por una camiseta del Alinghi. Mi amigo Paco, que tiene un bar cerca, no ha visto esa ingeste cantidad de dinero que prometio el morrudo Rambla. Sin embargo, mi otro amigo Luis, que regentaba un pub en la zona Woody, ha tenido que cerrar el embolao, puesto que Rita le dijo un día que el Maremagnum de Barcelona le gustaba mucho y que ella en Valencia iba a hacer lo mismo. El caso es que tengo entendido que en la zona del puerto si no tienes una novia siliconada no entras. Basicamente una zona y una fiesta para todos los publicos.

Mi suegro Toni es pescador. Pescador de ocio, trabajador de día. Me contaba que sus amigos pescadores de trabajo, has estado unos días sin poder salir a faenar gracias al estupendo circuito que nos han puesto en la ciudad. Lo ví por la tele, y vi la replica desierta de Monaco. Sólo vi unas gradas desiertas, y un suelo mal gastado. El circo de la Formula 1 viene dentro de 25 días, pero nuestro circo, el de animalicos raros, anda estos últimos meses por la ciudad como si nada. Creo que anda en forma de Ayuntamiento.

¿La Formula 1 la ve tanta gente como la veía antes? Ni de coña. Los índices de audiencia así lo ponen de manifiesto. No olvidemos que los españoles somos los primeros en subirnos al carro cuando todo va bien, pero cuando las cosas dejan de funcionar somos los primeros en lanzarnos por la borda. Y como el infumable cascarrabias de Alonso no va ni cara el aire, pues no lo ve ni su puta madre. Aún así, apuesten a que en pleno mes de agosto, con 35º en los feos termometros de la ciudad, la "Valencia dels grans esdeveniments" se va a llenar de turistas que se van a dejar un huevo de la cara y nos van a hacer a Paco, Luis, Toni y a mí, un poco más ricos. En la misma dirección que cuando vino el Papa, que sus frikis seguidores se dejaron más bien pocas gallinas.

Que gran ciudad la nuestra. Que cartel en todo el mundo. Pero que tarde y que mal se han hecho las cosas.

martes, junio 10, 2008

Historietas

No se si será la edad, mi vida asentada y tranquila o los ojos con los que veo las cosas, pero el caso es que cada vez me gusta menos salir de fiesta. Desde hace un tiempo, soy de los que apuestan por la conversación. Antes podía bailar y no hablar. Ahora me encanta hablar. Prefiero las noches cargadas de historietas lejanas en el tiempo, de aventuras pasadas, de anécdotas y de risas. Me gusta sentarme a la intemperie, beber algo y reirme de todo y de todos. Soy así.

Historias tenemos muchas, que para eso somos niños de pueblo. Y siempre nos reimos de las mismas. Me gusta rodearme de mis amigos y recordar aquello que en su día nos causo gracia. Detalles de Rafa y los caracoles, de Vicente en Gea de Albarracín, de Guillermo y sus atascos en el barro, de Jano y sus trepadas al estilo Spiderman, de David y sus goles sin dormir, de Ruben en Almería (Rubeeeeeeeen), de Toni Puerta y su puño gigante en la piscina, de Javi y sus parches piratas, de mi primo y sus Cholecks, de Nico y los gatos de perfil, las mías en la Casica Roger. El perro de David también fué partícipe de algunas. Así como Nacho Olivera y su mítico "más vale humo que escarcha". Y Cuando David el de Cheste metió a María en el contenedor. O cuando su primo nos repetía una y otra vez "esto sólo lo hacen los maestros".

Todas las historias estan a caballo entre la niñez y la juventud. La mayoría me las guardo, pero siempre, a pesar de ser durante la pubertad, tenían un punto de niños que no queríamos crecer. En el instituto, con José el de Domeño, las historias de multiplicaron. La Pepi y el cocinero, el Cardona, el Yuste y el Cremades, Alberto el de Losa y sus avisos de bomba, el Luis y su padre el Bellodurmiente. Jose Miguel y su silla de ruedas. El Chino y la Marisol. Mención aparte merece Alfonsico, profesor de Historia, y las trufas que cogía en clase. Aquel mítico "deportista hijo de puta" de Dani el Cinéfilo a Ángel Monzón. O cuando después de tres meses sin jugar al hockey, Jesús el de Gimnasia nos levantó el castigo, y nada más empezar reventé un stick contra la valla y otra vez castigados. O cuando la profesora de Historia le pidió a Luis que bajara a por tiza y este arrancó un trozo de talla de la pared y se lo dió en la mano.

Luego entras a trabajar en un sitio que no conoces a nadie. Y te encuentras con personajes como Sevi. Un conversador nato. Un hombre que se sacó hace por lo menos cuatro años la carrera de la vida. Y que te enseña mecanismos de defensa tan perfectos como La Pinza o El Garbilote. Y te enseña que en la capital también hay historietas. Que independientemente de donde nazcas, siempre existe gente a la que le gusta hablar, conversar, reir y aprender de los demás.

Hoy en día, donde todo es tan lejano, tan tecnológico. Donde desconectamos unos de otros con la facilidad que supone ponerte unos auriculares y agachar la cabeza. Tengo la sensación de que es momento de golpear en la mesa. Y desde este pequeño blog, motivar a los demás a apostar por las historietas, por la conversaciones y por las risas. No creo que nada pueda superar un buen momento con los amigos recordando aquello que fuímos.

viernes, mayo 02, 2008

Zapping

En estos días de puentes festivos ajenos a mi empresa, voy a permitirme el lujo de escribir algo en este blog, cada vez más alejado de su premisa inicial. Quizá, alentado por los comentarios anónimos de las últimas entradas, donde (acertadamente) se me instaba a leer más y escribir mejor, he dejado de lado esta pequeña sartén donde doy vuelta y vuelta a mi peculiar (para algunos polémica) forma de ver la vida.

Vaya por delante que no pretendo que me den ninguna silla de la Real Academia de la Lengua Española. Eso se lo dejo a otros. A esos que bajo el anonimato y el comentario corto, buscan en la descalificación la construcción propia. Siempre hubo en la vida gente triste. Mis propósitos siempre fueron otros, aunque algunos vean lo contrario.

Ando mosqueado a la vez que contento. Me explico. Manolo García, en mi opinión uno de los mejores artistas de este país, saca a mediados de mayo un nuevo disco llamado "Saldremos a la lluvia". Quedan pocos días, y espero pacientemente como un niño espera su bocadillo de Nocilla al salir de clase. La lástima es el día de la gira. Pasa por Valencia el jueves 19 de junio, fecha mala, jodida y retorcida para los que andamos de exámenes. Me jode muchísimo, pero una vez más, no podré asistir al concierto en la plaza de toros.

Una corrida de toros parece el Valencia en los últimos días. Aunque más que una corrida parece una casa de putas. Juan Soler, ese niño gordo al que un día su papito le prometió ser presidente del Valencia, nos ha embarrado hasta las trancas. Era algo previsible cuando no tienes ni dos dedos de frente y además te rodeas de personajes con menos luces que un apagón. Ya veremos en que acaba esto.

Si acabó bien el secuestro de los pescadores españoles en manos de piratas. Es raro ver piratas en pleno siglo XXI, pero ahí están. Aunque más raro es ver como se paga un rescate millonario a la vez que destinas un buen trozo de la partida presupuestaria al Ministerio de Defensa. El Gobierno de Aznar mandó un batallón entero a pelear con dos cabras y un moro a un pedrusco. Y Zapatero se bajó los pantalones ante el chantaje de cuatro "Jacks Sparrows" mal hechos. ¿Porque no existe el término medio en los políticos españoles?

De risa me parece la designación de Carmen Chacón como ministra de Defensa. Una mujer débil, catalana y encima en estado, para sacarle brillo a una tropa de ciclados, españoles y machistas.

Los estereotipos existen, y desgraciadamente en las universidades españolas también. Son ya cuatro años en la facultad, y puedo contar con los dedos de una mano los profesores que me han enseñado algo que fuera más allá del programa de la asignatura. Muchos hablan de la igualdad de los productos actuales, y la diferenciación como vía para la venta. Desgraciadamente, la mayoría no cumple con el ejemplo.

En junio de 2007 hablaba de Ángel. Un tipo inteligente con todas las letras. Y un amigo con todas letras mayúsculas. En aquella entrada hablaba de lo diferente que era Ángel de los demás. No ha pasado ni un año de su entrada como "becario investigador", y ya le reclaman a jornada completa. Una buenísima noticia que se merece el gran almuerzo de mañana. Por la noticia en sí, y por el adíos a la secta en la que nos hemos visto inmersos durante unos cuantos años. Que como todo en la vida, tiene cosas malas y buenas. Pero quizá destaque en sobremanera la nefasta política de recursos humanos que lleva. Contrarios a la gente válida y con opinión propia, se conforman con el rebaño de ovejas, la fidelidad a unos colores y a unas órdenes. Algún día me extenderé más. Ahora es hora de cenar.

domingo, abril 20, 2008

A segunda

Alguien me comentaba en el otro post que tocaba hablar de la victoria en la Copa del Rey del Valencia y sobre la situación del equipo. Quizá haya poco que hablar.

Viendo esta tarde como todo un Levante, hundido en las miserias del dinero y con problemas en todos sus estamentos, le mete tres rosquitos al rival del Valencia en la final de copa nos podemos hacer una idea del valor del triunfo. Le ganamos, por momentos a muy duras penas, a un equipo moralmente destrozado y demasiado sobrevalorado por la prensa madrileña. Una prensa interesada y comercial, capaz de ensalzar jugadores simplemente buenos como dioses del balón.

Empiezo a ver el Athletic-Valencia. Lo primero que me llama la atención es la posición de Maduro en la media punta. Quizá, de todos los jugadores del Valencia, el más parecido a Silva (hoy sancionado) es Maduro. Un jugador rápido, habilidoso, de toque y con llegada. También es llamativa la insistencia de poner, caiga quien caiga, a Arizmendi en el equipo titular. Uno de los jugadores más limitados que han pasado por el Valencia en los últimos años. Tampoco me deja indiferente un tipo como Caneira, con talento único y exclusivo para jugar en primera regional, y que ha sido capaz de engañar a alguien y acabar jugando en primera.

En la primera parte no hemos tirado ni una sola vez a puerta. Un dato apabullante. Aunque, como casi todo esta temporada, se está conviertiendo en rutinario.

Hace tiempo (un par de meses) le comenté a un amigo que este Valencia olía a segunda división. Y existe un dato significativo. En el banquillo, Koeman no está solo. Está con Jose Mari Baquero. Una garrapata del fútbol y un chupatintas del quince, capaz de hundir a toda una Real Sociedad, mierdear a todo un Málaga, y lo que es peor: estar a punto de bajar a un Valencia a segunda División.

Seguimos llorando sobre el cesped de La Catedral. Realmente aporreo las teclas con rabia. Ahora mismo, con trece cubatas en el cuerpo y una buena escopeta, me cargaba a toda la plantilla del Valencia. En parte nos pasa por listos. Hemos sido durante varios años seguidos, un poco prepotentes, y la media España que nos adoraba con Benitez, ahora nos desea el peor de los males.

Acabo de asistir, atónito, a una de las imágenes más lamentables que he visto en los últimos años. San Mamés entero, al unísono, cantando: "Koeman quedaté". Nos quieren hasta en el extranjero.

viernes, abril 04, 2008

Brújula para navegantes emocionales

Los que me conocen saben que no soy un lector constante. Más bien todo lo contrario. De hecho, en infinidad de veces, prefiero leer el periódico que cualquier libro. Si bien es cierto que empiezo muchos, pero acabo más bien pocos. Menos de los que me gustaría. Me pasa algo parecido con el vino. Me gustaría que me gustase, pero no me gusta.

De todos modos, si algún escritor logra la díficil misión de captar mi atención en las 30 primeras hojas, se puede dar por satisfecho. Su libro será devorado en pocos días.

Andaba de vuelta del trabajo, escuchando el magnífico programa "No estamos locos" de Cadena Ser Valencia, y entrevistaron a una escritora con voz dulce. Resultó ser Elsa Punset, hija del afamado escritor y presentador televisivo Eduardo Punset. Iba a presentar su nuevo libro, llamado "Brújula para navegantes emocionales" (Ed. Aguilar).

"Hoy en día, nos basamos mucho en el coeficiente intelectual, y poco en la inteligencia emocional", decía Elsa. Y me hizo reflexionar. Tenía muchísima razón. Normalmente, las personas con coeficientes intelectuales altísimos tienen serias dificultades para relacionarse con la sociedad en general. Los listos son muy listos, eso sí, pero son muy suyos. Cosa que se transmite en inseguridad ante la vida, ante los primeros pasos y ante el entorno cambiante en el que nos movemos.

Elsa Punset, ponía el ejemplo de ella misma. Una mujer con un curriculum envidiable, un curriculum de solera y de quitarse el sombrero. Pero que no le había servido de nada en distintas situaciones de la vida, donde se había visto superada con creces por las emociones. Ponía ejemplos como su primer fracaso amoroso y el nacimiento de su primer hijo.

De esta forma, tan sencilla, demostraba gran parte de su veraz discurso. Y también deja en las librerías, quizá en la estantería de "libros de autoayuda y superación", un libro muy recomendable llamado "Brújula para navegantes emocionales".

Tengo la sensación de que este va a ser uno de esos libros que captan mi despistada y difícil atención. Ya os diré.

sábado, marzo 01, 2008

El guapo

Circulaba en su potente coche negro, sin carril fijo. La avenida Blasco Ibañez se había convertido en un zig-zag de vértigo. Derecha e izquierda. El rugir del motor se escuchaba gracias al estupendo tacto de su tobillo derecho. Estaba presenciando, sin haberlo querido, una auténtica exhibición de conducción veloz. A lo lejos, nos esperaba la rotonda que enlaza con la calle Ramón Llull. Sin duda, a él, le esperaba con más ganas que a mí.

Giró a izquierdas, sin poner el intermitente. La velocidad era excesiva, pero su coche lo soportó. Paró en el semaforo. Segundos más tarde paré yo. Me situaba unos metros más atrás. Notaba el retumbar de su música. Me dió por pensar. Había puesto en peligro su vida, y lo que es peor, la del resto de conductores que le rodeabamos a aquella hora. Todo, por estar 7 metros antes que nosotros.

Faltaba la calle Ramón Llull. Su aspecto físico lo delataba. La dirección estaba clara: Los Naranjos. Salida del semáforo con las revoluciones altas, zig-zag y coche al máximo. De nuevo, demostración de velocidad. Entró al parking de la derecha, sin intermitente. A unos metros le sigo, atónito y perplejo. El chaval se dirije al mismo sitio que yo: a la Universidad. A estudiar.

Aparco y lo pierdo de vista. Pero no de oido. El retumbe de su potente coche, con el retumbe de su potente equipo de audio me dicen que no está lejos. Son las 15:15 de la tarde. Es pronto, y en el parking existen millones de sitios libres. Me bajo de mi coche, cojo la mochila y avanzo unos metros. De repente se para el estruendo.

Llego casi a la puerta de entrada, y allí esta él. Metrosexual de arriba a abajo. Gafas de sol. Una palestina rodea su cuello. Zapatillas Victoria. Bronceado anaranjado. Veloz, y además guapo.

A todo esto, su coche yace aparcado en un sitio reservado a minusválidos.

martes, febrero 05, 2008

Rarezas

Normalmente es extraño casi todo lo que nos rodea. Mires donde mires, siempre hay algo que escapa a la normalidad. Estamos creando un país de rarezas, de anormalidades y de anormales.

Hablando de anormalidades, tenemos a los amigos curas. Esos de la Conferencia Episcopal apuestan por la victoria de la derecha, abogados en su largas sotanas llenas de mentiras escondidas, de años persecutorios, de opulencia desmesurada y de niños taladrados. Han dado, sin duda, un golpe contundente encima de la mesa, al son de una pataleta de niño malcriado. Han cabado su propia tumba. La iglesia cada día se parece menos a lo que tendría que parecerse.

La enseñanza tampoco se parece a lo que tendría que parecerse. Podría decir con la rotundidad que me caracteriza (para lo bueno y para lo malo), que el sistema educativo español es un desastre. Ni colegio, ni instituto, ni universidad. Ni profesores, ni alumnos. Nada escapa al fracaso estrepitoso.

Los niños de hoy en día viven en constante videojuego, y aturdidos por lo prohibido flotan inmersos en una nube demasiado frágil. Lejos quedan los años de juventud sana, y con ellos los kilometricos días en bici, las escapadas a lagos de agua con barro y los interminables partidos de fútbol. Una serie de circunstancias, con la inestimable ayuda de unos jóvenes demasiado consumistas, han roto muchos pasos de vida, de larga vida.

Simplemente basta con darte un paseo por la biblioteca de Humanidades de la Universidad de Valencia (Tarongers) para darte cuenta de algunas cosas. Pocos libros encima de las mesas, pocos codos hincados y en el aire flotando frases huecas, como la mayoría de los allí presentes. Por contra, kilogramos de maquillaje, de silicona y de gomina. Y de nuevo flotando por el aire repetitivos "jo tía". Una imagen agradable para la vista pero dantesca para el sentido común.

Me conecto a internet y leo en el contador de este puntilloso blog que ya tiene 10000visitas. Tenía pensado tomarme una cerveza y unas lonchas de jamón con el visitante que cumpliera esa redonda cifra. Nadie me ha reclamado nada. Nadie hizo ruido. Alguíen, bajo el aroma del anonimato chulesco que inunda internet, entró, vió, quizá leyó, y se piró. Una buena decisión para lo que hay que ver aquí: un periodista fustrado que barre las casas de los demás sin haber barrido la suya.