Empieza el curso universitario. Para mí y para muchos más. Por lo que observo en mis primeros días de clase, cada año que pasa veo más gente en la universidad. En tiempos de crisis en todos los sentidos, nada mejor que estudiar, para al menos morir con cierta dignidad. Los veo y me veo, y pienso que la mayoría moriremos con nuestros salarios alejados de la realidad que nos rodea, donde todo, absolutamente todo, está a años luz de lo que cobramos.
Para algunos la crisis no llega. O por lo menos eso aparenta. En el parking observo con asombro el crecimiento automovilístico de la zona. Muchos coches y muy buenos. ¿De donde sacarán el dinero para comprarse esos coches? Por lo demás, nadie hace nada para aumentar las plazas de parking. Y como nadie hace nada, pues siguen estando los mismos idiotas de siempre para aparcar sus vehículos en las plazas reservadas a minusválidos. Recuerdo entonces una frase que alguien me dijo por estos mundos. "Aparcan donde deben aparcar, porque ellos son minusválidos de cerebro".
También se oye y se lee que la Universidad de Valencia esta pasando una terrible crisis económica. No me extraña. Es entrar en las clases de Los Naranjos y llama la atención profundamente la electricidad que se consume. Construyeron un complejo donde predominara lo cerrado y se apostó por la luz artificial en una ciudad soleada. Cosas de los arquitectos, y cosas de quienes nos gobiernan. Aunque me extraña lo de la crisis, porque a pesar de ser una universidad pública en la matrícula tiene tintes de privada. Otro año, en vez de venir aquí a matricularme iré directamente a la Florida, y puestos a que me cobren un ojo de la cara por lo menos que me regalen el título.
Ves pasar los cursos y los alumnos no cambiamos. Y si cambiamos lo hacemos a peor. Muchos profesores tienen que librar con nuestra incompetencia. Y se quejan. Y en los medios salen resultados de que los españoles somos de los peores estudiantes de Europa. Hasta ahí bien. Yo admito la culpa en lo que a mí me atañe. Pero, me pregunto, ¿los profesores no son también culpables de la gran cantidad de fracasos que existen? ¿y el sistema educativo? Me hace gracia ver como acribillan a unos jóvenes, cada vez más despistados, pero se van de rositas unos profesores cada vez más robotizados. Ya lo dije una vez, pocos, muy pocos, son los profesores que he tenido en la carrera que alguna vez me han enseñado algo que fuera más allá de un temario cuadriculado y pajero.
Si tienes prisa en buscar un libro que te hace falta para realizar un trabajo no vayas a la biblioteca. Encontrarás de todo menos el libro que buscas. Desde ciclados con gorra a la luz de las bombillas, hasta putas de 18 años de la clase aprendizaje. No me extraña, porque la distribución de los libros es propia de cualquier laberinto, con la excusable ventaja de que te puedes encontrar con dos tetas del tamaño de una cabeza. Como bien dicen amigos míos, eso no es una biblioteca, es una feria del ganado. Masculino y femenino, y para que conste, no me llamen machista.
Poco más que destacar, sólo que gracias a mi torpeza este año andaré casi sólo por mi querida facultad. Contabilidad de Costes se resistió, y por esa, y 3 malditos créditos de libre elección, perderé (o ganaré) otro año más por estos pasillos de ladrillos miles y ventanas pocas. Lastima las tardes con Jano, Pachón, Javi o Mandala. Cuando me acerque por la cafetería y sólo vea al camarero feo y salido, me acordaré de vosotros. Y pensaré en lo bien que lo hemos pasado. Y como decía aquel: "estudiar no habremos estudiado, pero y lo que nos hemos reído".
Lastima que suba a clase con el regusto y buen recuerdo de vuestras historias, y me encuentre con un profesor tozudo y casposo, que difícilmente se salga de lo que le marcan los cánones. El típico y tan frecuente profesor que apueste en clase por el aburrimiento, el sueño y el tostón. Y que empiece el curso con 50 alumnos y lo termine con 4. Justo lo que hemos vivido estos años, con casi todos los profesores que hemos tenido. Un año más.