Lo mucho cansa
Dicen algunos blogueros que soy polémico. Y lo admito. Y el siguiente post dará que hablar. Lo reconozco.
Siempre se dijo que lo poco agrada y lo mucho cansa. Y es una verdad enorme. Aunque algunas veces nos pese. Que levante la mano quién no este un poco harto de ecuatorianos, bolivianos y colombianos. Muchos se callarán, y no dirán nada. Muchos me tildarán de racista. Pero la gran mayoría lo empezamos a ver como un problema, más que como una solución.
Supuestamente hablan el mismo idioma. Cosa que no es cierta. Puesto que entienden sólo algunas cosas. Lo que quieren. Llevo mucho tiempo trabajando tratando con la gente. Y de todo hay. Pero esta gente se lleva la palma a la mala educación, a la impertinencia, al desagradecimiento y al mal comportamiento. De eso no tengo la menor duda.
En la tienda de deportes donde trabajo no les hables de orden. Puesto que lo desconocen. En la carretera no les hables de conducir respetando las normas de circulación. Puesto que las desconocen. En los locutorios, por las noches, no les hables de silencio. Tampoco lo conocen. No les hables de limpieza en las calles. No les hables de respeto por sus mujeres, puesto que se comen a la tuya con los ojos. No les hables de música, solo del puto reguetón. No les digas ahora, diles ahorita. En el banco, no les hables de comisiones, por Dios, ellos no pagan comisiones. Ellos solo entienden lo que a ellos le conviene. Y no intentes sacarlos de ahí.
Me cuenta gente cercana que han venido a España a trabajar. Y yo añadiría algo más. Han venido a España a no respetar, y a conseguir créditos rápidos con Cetelem, City Financial y mierdas de esas, y a estar metidos hasta las trancas en todo lo que huela a deuda. En sus países es muy dificil obtener liquidez, y aquí los ojos les hicieron chirivitas cuando sólo con la nómina les concedian préstamos a cascoporro, eso sí, al 27% de interés.
He tenido la suerte de viajar por Europa. Y nunca me planteé tener ese comportamiento tan alejado de la civilización. Ni en mi país y mucho menos en países distintos. Y mira que fuí crío y tonto como yo solo. Pero mis padres siempre me enseñaron a respetar lo ajeno y a tener educación. Aunque excepciones hay en todos los sitios. Y a España ha venido la peor oleada de inmigración suramericana que se conoce. Y lo digo en voz alta.
Después de todo, me perdonen los agradables y educados, que aunque pocos, alguno hay. Pero como soy polémico, los meto a todos en el mismo saco y ya está. Aunque luego tenga que pedir perdón.
Pero lo dicho. Lo mucho cansa. Y yo estoy cansado.



